“Ruinas de Uruz” esgrafiados en el adobe (in)temporal


El adobe o barro, tierra mezclada con agua, produce un mortero que permite construir murallas, además, con el uso de la piedra, y el sudor de la frente de los trabajadores, son materiales que generan consistencia a esas paredes. Lodo que supera la métrica espacio temporal, metáfora de una página del ayer, perdurable hasta el día de hoy. Son repellos marcados con grafitis (escrituras simbólicas o glifos con que intentaron marcar la existencia de alguien en este magno universo), escarbados como palimpsestos en esos trazos, superficies de las antiguas paredes de las ruinas de Ujarrás, o valle de Uruz, atestiguando el devenir en aquellos muros de un lugar inmemorial.

 

Son como marcas herrumbradas en los que brotan húmedos jardines para musgos y líquenes, que superan los años revistiendo esos trazos de los muros, y así generar un testimonio de que antes, y aún después de nuestra llegada, alguien estuvo ahí grabando su firma, heterónimo, o hasta una identidad falsa. 






Pero no sólo han resistido al tiempo, a las inclemencias climáticas, a las copiosas lluvias por ubicarse este valle al pie de las montañas, también experimentaron las sacudidas sísmicas, abundantes en esta zona del país en la provincia de Cartago, tan de naturaleza telúrica, plataforma terrena traspasada por fallas tectónicas, como el mismo cauce del río (Reventazón), y sus afluentes río Agua Caliente y el Orosi. 

 

Además, se encuentra en el contrafuerte montañoso del cerro Duán, qué, para la historia geológica del valle, en tiempos inmemoriales, cuando se formaba el territorio, brotó un volcán, hoy extinto, atravesado por otra falla volcánica del mismo nombre. El Sistema Montañoso Duán identifica un circuito vial que empieza en Tucurrique y Pejibaye, subiendo por la comunidad del Humo al río Táus y Tausito, hasta llegar a Purisil y Tapantí en el distrito de Orosi, dando la vuelta por Palomo hasta llegar a Loaiza y nuevamente a Cachí.





Esta tarde en las ruinas de Ujarrás, construcción en adobe y "calicanto" (mampostería de cal y piedra), es todo lo que qpermanece de aquel primer templo del catolicismo edificado durante el siglo XVII, entre 1686 y 1693 circa, por los colonos y habitantes originarios de Uruz, cacicazgo huetar de Uxarrací y Correcque, traspasados por las corrientes del Reventazón, el cual corre veloz hacia donde va a ser tragado por el Caribe, en el océano Atlántico, el mismo de los míticos atlantes, mencionaban por Platón en su Diálogo Timeo: “más allá de las columnas de Hércules que sostienen los cielos”.

 

Estos lodos, piedras, argamasas de cal y barro son más que signos de edificar una casa, o templo, resguardar la imagen traída por el mar, conocida como Nuestra Señora del Valle de Ujarrás. El pueblo se trasladó en 1832 a Llanos de Santa Lucía, hoy Paraíso, cabecera del cantón del mismo nombre.

 

Durante la colonia, el Valle de Uruz, estableció la defensa de Cartago, debido a la invasión de los piratas Eduard Mansvelt y Henry Morgan, fueron detenidos en Quebradahonda en 1966, tal y como fue relatado por las crónicas del historiador nacional Ricardo Fernández Guardia.

 

Es posible, creo, que el nombre de Uruz, esté relacionado por el cercano parecido fonético con del “valle de Uruk”, entre los ríos Éufrates y Tigris, al sur del actual Irak, aunque no se tenga referencia y sea quizás un rumor mal in-fundado, pero, y hablando de piedras mis ancestros me enseñaron a creer, que cuando el río suena, es porque piedras trae.






 

Importa recordar además que en esta zona existe el hallazgo de osamentas de mastodonte y un perezoso, gigantes prehistóricos, precisamente, el primer hallazgo se dio en 2025, en la población de Cachí, y otro en la cuenca del río Agua Caliente, cuando cruza el distrito de Orosi, cuyos restos óseos hoy están custodiados en la sala palentológica del Museo Nacional.

 

De manera que un volcán extinto, osario de animales gigantes, defensa de la ciudad de Cartago en 1666 de los corsarios ingleses que buscaban apoderarse de las riquezas, son aún un espacio donde aún queda mucha tela por cortar, en la historia de esta zona, a la cual llegamos a admirar su belleza, el maestro Moyo Coyazitl; Peter Foley, artista y crítico de arte californiano; el maestro Ricardo Ávila pintor nacional oriundo de esta zona, y quien escribe.







Quizás esos esgrafiados en el adobe y calicanto de las ruinas del primer templo de nuestra Señora de Ujarrás, venerada con gran devoción mariana en la Parroquia de Paraíso, son atractivos para visitar los lodos de un tiempo en los muros de las ruinas de Uruz, o Ujarrás que, yerguen macizas sobre los sedimentos aledaños al gran Reventazón.

LFQ, mayo de 2026























Comentarios

Entradas populares