Mauricio Cervantes: Línea de Flotación

  

Apreciar de manera virtual una muestra, con la abundancia y calidad de canales de comunicación existentes, rompe el paradigma de que “nada sustituye a una obra de arte”, pensamiento del historiador brasileño Federico de Morais. Esto es cierto, interpretar es un reto que, para salir airosos del trance de cavar bajo las capas de (in)formación, hoy la tecnología pone a disposición herramientas que vuelven ineludible, pero a la vez fascinante el desafío de la investigación cultural. Al recibir la invitación de esta muestra empecé a indagar, en Instagram encontré un video de lo expuesto, en el cual palpé las dimensiones y caracteres de los formatos y técnicas; en “Google images” hallé fotografías de las obras documentando el estilo de abstracción y manejo del color, así como la gestualidad de trazos flotantes en el espacio fluyendo en la pantalla el imaginario simbólico; “whatsapp” me proporcionó el pdf del catálogo, y sondear a la IA detalló datos biográficos, abriendo un intersticio para la correlación de una serie de muestras del maestro estudiado, regenerando puentes conceptuales que a través de las comparaciones desnudó las ideas centrales de esta propuesta expositiva.

«Línea de flotación»

Se trata de una exposición del pintor mexicano Mauricio Cervantes (1965), quien devela una singular focalización de latransformación del territorio, a través de anchos trazos que se arremolinan en el vórtice regenerador de infinita acción creativa y que cada uno enmarca las contingencias del cotidiano existir. Más de treinta piezas están exhibidas en el Espacio Cultural del Instituto de Ciencias Jurídicas de la ciudad de Oaxaca, curada por Galería de Arte Relieve. La espacialidad lograda regenera en el espectador un internamiento meditativo de carácter visual, en tanto los límites de lo sutil en la (in)visibilidad, posibilita explorar las tensiones propias de la naturaleza, puente filosófico que explora la ontología del ser, actor vivencial del singular territorio, que llamamos cultura, con intenciones de alejarse de la simple representación, convirtiendo cada pintura en un mapa conceptual donde el agua, una de las materias más importantes del entorno, confluyen en metáforas del azaroso Caos.


Ejes para el análisis

Entre la superficie y la profundidad, existe una “línea de flotación”, alude a una frontera que separa lo visible, simbolizando en el contraste entre las vivencias de la existencia, y interiorización que subsume procesos silenciosos o memorias de la realidad de todos. Se les puede llamar geografías líquidas de la memoria del entorno: Son ríos, cuencas, corrientes e hilo conductor para hablar de migraciones, de transformaciones del territorio y flujos de la sociedad también representada en esos fuertes grafismos. Tal sinuosidad de trazos gruesos o bandas en sus pinturas y mosaicos, se leen como cartografías emocionales, conectando la naturaleza conceptual con los discursos espirituales siempre arraigados en el arte con sus potentes raíces.

Las transformaciones de la materia van más allá del lienzo tradicional, incorporan elementos como la tierra cruda, la arcilla, fibras, raíces y mosaicos, tectónica que invita a reflexionar sobre la solidez de la materia. Aparecen también los ciclos geológicos, y lo tangible o perceptible del territorio, parangonando con estas masas formales y cromáticas, las estructuras sociales y el equilibrio del ecosistema, tanto biológico como antropológico o sociológico.

 



El individuo y el proceso 

En sus mosaicos e instalaciones prevalece un ensayo de la lectura metafórica sobre la existencia, cada pieza provoca a comportarnos a los espectadores como palimpsestos, cavando entre esas capas de la realidad y el devenir sobre manera de las ciudades.

Maneja conceptos del agua como cartografía (geografías líquidas vrs líneas de flotación), enfocando el recorrido físico y simbólico de las corrientes que marcan dicha sinuosidad sobre la tela, extendiéndose como venas y arterias de la tierra o mapas de la memoria. (Acá recuerdo el trazo de los petroglifos del arte originario mesoamericano, con los cuales se escribieron en la piedra dura sus visiones, como en una especie de vuelo chamánico bajo de la influencia de acicates que influían al visionar el territorio como mapas, ríos, senderos, árboles o fracturas geológicas de la misma tierra). Mientras que en “Geografías líquidas” Cervantes maneja la horizontalidad y expansión de los cauces hidrográficos; en esta propuesta de “Líneas de flotación” lo logra con la lectura vertical y fronteriza. El punto exacto donde el agua choca con la materia, divide la profundidad visibilizando lo oculto, resquicio de enigmas que acentúan la incertidumbre, condición -sine qua non-, del arte contemporáneo






Umbral, sintagma del espacio intermedio 

La propuesta “Línea liminal” vrs “Línea de flotación”, fundamenta la palabra “liminal”, que proviene a su vez del vocablo “limen”, el cual significa umbral o frontera, aclara que la pintura no es un espacio vacío, sino un margen o umbral que bordea lo inexistente o lo que se escapa a la razón pura (Kant).

Esta conexión con lo expuesto define la geometría asimilada en una zona liminal absoluta, franja efímera de transición entre las tres muestras de este maestro correlacionadas. Generan un puente conceptual entre las series: podríamos afirmar que en “Zona liminal” se define el marco conceptual y teórico del umbral. En “Geografías líquidas” se otorga fluidez al agua que traspasa el territorio, y que, en “Líneas de flotación”, consolidan esta visión al amparo de capturar las tensiones de lo limítrofe.



Esencia irreductible

Para Mauricio Cervantes esta exploración psicofísica de la materia, sinuosidad de bandas o trazos que flotan en el formato o deriva situacionista (Deboard) le permite visualizar la tensión liminal entre lo oculto y lo manifiesto, esencia patente en un diálogo sobre la transformación del territorio y el paisaje, constituyéndose en poética de la materia y sustancia de lo expuesto.

Acude la noción de geografía y memoria vegetal, apreciada en los mapas de los ríos, los minerales, los jaspes de las maderas, las piedras, plantas, semillas bosques y bosquecillos o sotobosques. Se trata de una materialidad primigenia incorporada a los componentes orgánicos tanto como en los industriales, aplicadas sobre manera en las instalaciones y obra tridimensional.

La dualidad de las superficies, posibilita investigar el límite físico y espiritual entre lo que flota y se vuelve visible, a lo que permanece sumergido y oculto. Regenera la transmutación del tiempo fractal, plasmando los ciclos ecológicos, refiriendo a las migraciones y desplazamientos que las atraviesan provocando transformaciones inevitables al entorno, apuntando hacia la dimensión introspectiva que conduce al espectador hacia la contemplación de estas realidades abstractas vinculantes entre la memoria y la naturaleza.




Aportes de la muestra

Importa afirmar además que esta mirada al entorno, al planeta, comunica, en el lenguaje holístico, cuán bella es La Tierra, para devolverle la gracia por tantos dones que nos ofrece esta Madre dadora y parturienta.

Volviendo a la lectura de lo expuesto, sus logros radican en la capacidad de descentralizar la pintura tradicional mediante un enfoque multidisciplinario de corte ambientalista. Focaliza el conservacionismo como ruta para el arte, propone sacar las piezas de los espacios institucionalizados y vincularlos con la ecología para ponerlo en el centro de la urbe, contraparte del sistema bio/cultural, sobre manera en Oaxaca, abordando su rica ancestralidad.



La experimentación material que conduce el maestro Cervantes, y con esto cierro esta lectura, es una “alquimia” sutil pero imperecedera que rompe con la pintura de caballete tradicional, expande el proceso hacia lenguajes que lidian con la escultura, la arquitectura y la instalación explorando materiales orgánicos, primigenios y de la bioconstrucción.

Se trata de una esfera conceptual cercana a las cartografías de la memoria que simbolizan el elemento agua, tan poderoso como una metáfora de la memoria, y, tal y como se dijo, tan importante ante una naturaleza hoy violentada, cuyo flujos y saberes sólo respetan y conservan los pueblos originarios ancestrales y actuales, que están en movimiento continuo, en tanto se habla de liquidez y (dis)continuidad.

LFQ. Julio 2026.

 

 

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