Pulso ciego
(Poema de Luis Fernando Quirós V. Agosto 3 de 2026)
Ilustración del poema Pulso Ciego, de LFQ. 26.
I
Las aguas de los acuíferos
bañan mantos de
musgos.
Líquenes,
montañas arriba.
Brotan.
Tintineo de campanas,
bajan sonoras por la
loma.
O saltan,
en cascadas de luz,
pura.
Éxtasis vertical que va al
mar.
La tierra ensaya su pulso a
oscuras.
Mapa secreto de la
piedra,
Filtra el origen, roto.
No es ruido lo que baja
a ciegas:
Es la memoria del frío
buscando el ardor en una
boca.
Savia del mundo que no se
detiene.
Vena abierta del agua en las
cavidades internas del mundo,
donde el tiempo se vuelve
un velo.
II
La tierra ensaya su pulso a
oscuras.
El mapa secreto de la
roca
filtra su origen.
No es ruido lo que baja por la
catarata,
es la memoria del frío.
Savia, del mundo
indetenible.
Vena abierta,
torrente que enrumba al
océano.
El tiempo se vuelve
Transparencia.
Abajo, el peso del mundo
es mudo.
El agua aprende sin
testigos,
a ser agua en la clausura
exacta,
de la roca.
Arriba, el sol la recibe como un
golpe,
la ceguera del suelo
amedrenta
el destello, de un
relámpago
líquido,
que la atmósfera enciende,
como único premio.
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