El arte que la tierra guardó: 'Ancestros de El Guarco' y la descolonización de nuestra memoria
La nueva exposición del Museo Municipal de Cartago procede del rescate de más de 300 piezas precolombinas para cuestionar el relato eurocéntrico y devolver la dignidad estética a los primeros pobladores del valle.
Durante siglos, la identidad histórica de Cartago se ha edificado sobre los cimientos de la herencia colonial. Nos acostumbramos a mirar nuestro pasado a través del filtro de la conquista: las crónicas españolas, la heráldica y una visión pedagógica que muchas veces reduce lo indígena a un prólogo primitivo antes de la "civilización". Sin embargo, bajo el suelo del Valle de El Guarco se advierte el latido de una historia mucho más antigua, rica y compleja. Hoy se constata además de la existencia de una animalística que sorprendió a aquellos moradores de la Costa Rica originaria, el hallazgo de huesos de mamut y un perezoso gigante, develó que nuestra historia no estuvo aislada de la evolución en todo el mundo.
Descolonizar la memoria
Hace unos años cuando fui profesor de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica, me tocó arbitrar un artículo de historia del arte para una revista académica de esa universidad, y desde el título integraba el equívoco: que el arte de este país comenzó cuando varios maestros europeos llegaron a Costa Rica y fundaron la Academia de Bellas Artes, y algunos hijos de cafetaleros viajaron a Europa a estudiar allá. Mi oposición fue total, pues nuestro arte costarricense empezó, como se documenta con esta muestra en el Museo Municipal de Cartago, al menos dos milenios atrás, y la escuela autóctona era la misma Madre Naturaleza. Nuestro ancestro aprendió el uso de las espirales con el serpentear de las serpientes, los oleajes marinos, la observación de los vórtices en los ríos, o al lanzar una piedrita en una poza apreciaron cómo que se formaban círculos concéntricos, además, he apreciado cerámicas con bases pentagonales, e incluso en una muestra en los Museos del Banco Central aprecié una escudilla de cerámica con forma heptagonal, que son figuras de mayor complejidad geométrica y logarítmica que nos dicen del manejo abstracto de quienes las modelaron en barro.
Recreación de una tumba de cajón, como las encontradas en Aguacaliente.
La exposición “Ancestros de El Guarco”
Esta muestra emerge no sólo como un rescate arqueológico, sino como un acto de profunda justicia cultural y descolonización del arte mesoamericano y de todo el continente. Al reunir más de 300 piezas de piedra y cerámica —muchas de ellas provenientes del monumental sitio de Agua Caliente y de la histórica Colección Troyo— lo expuesto propone un giro radical: No estamos ante una exhibición que hace "cosmética" con el pasado originario para volverlo amigable al ojo occidental. Al contrario, la exposición nos confronta con la estética pura, la ritualidad y la cosmovisión de una sociedad que habitó la zona sur de la ciudad desde hace más de dos milenios. Es una invitación a mirar nuestro arte desde una óptica propia, entendiendo que la belleza y el valor de estos objetos no dependen de los cánones europeos, sino de la memoria y la verdad que logran desenterrar.
En mi caso de diseñador y artista visual, en principio admiraba este arte comparándolo con el de civilizaciones europeas como la etrusca, la cretomicénica y griega, pero luego me percaté que esos principios de armonía ya eran aplicados al arte ancestral. En los años ochenta me pasaba horas de horas observando piezas de aquellas culturas, pero en lo elemental tenían las mismas fundamentaciones que las que aprecié cuando en la escuela nos llevaban al Museo Nacional.
Entonces, yo me preguntaba ¿quién fue primero, el huevo o la gallina? Mi respuesta siempre fue que tanto como los europeos, los orientales, los africanos, los árabes, todos los seres humanos hemos aprendido del entorno, y nuestros antepasados también fueron grandes observadores de la naturaleza, de ahí derivaron la agricultura, la medicina, el lenguaje, pero también los objetos y en principio una escudilla heptagonal es tan compleja que un cántaro de hierro que parte de un cilindro, un cono, u otras intersecciones de superficies de transición que son estética pura. Todas son abstracciones, y de esto hay demasiados ejemplos en la arquitectura mesoamericana, en los textiles, en la pintura parietal y la cerámica.
La Colección Troyo: El reconocimiento del artista de la región
Para entender el impacto de esta muestra es indispensable hablar de la Colección Troyo, la cual fue reunida a finales del siglo XIX por el cartaginés José Ramón Rojas Troyo, esta selección fue una de las colecciones fundacionales del Museo Nacional de Costa Rica. Al devolver temporalmente estas piezas a su tierra de origen, la exposición realiza un ejercicio de repatriación simbólica y de reivindicación estética.
Estas obras de piedra y cerámica no fueron creadas bajo la lógica europea del "arte por el arte" o como simples objetos decorativos. Cada pieza de cerámica modelada y cada piedra labrada representan el lenguaje de un artista regional altamente especializado. Estos creadores originarios ancestrales del Valle de El Guarco poseían un dominio técnico avanzado y una profunda sensibilidad para plasmar la fauna local, las figuras humanas (antropomorfas) y los símbolos de su cosmovisión. Al exhibirlas hoy sin el filtro eurocéntrico, el Museo Municipal de Cartago no nos muestra "artesanías toscas", sino la obra de creadores sofisticados que daban forma a la identidad, la política y la espiritualidad de su época.
La exposición temporal (2026-2027)
“Ancestros de El Guarco”, inaugurada en septiembre de 2026 en el Museo Municipal de Cartago, adquiere una relevancia crítica y profunda cuando se analiza bajo el lente de las problemáticas contemporáneas de las neohegemonías y la globalidad.
En un mundo hiperconectado donde las narrativas culturales globales tienden a homogeneizar las identidades locales y donde las nuevas formas de poder como el neofilibusterismo (neohegemonías económicas, tecnológicas y de pensamiento) dictan lo que es "valioso" o "moderno", esta muestra de más de 300 piezas arqueológicas procedentes del sitio Agua Caliente y la histórica Colección Troyo opera como un contrahegemónico de resistencia cultural que son de tanto valor para equilibrar la avalancha del comercio global que nos ha llenado de baratijas chinas.
En conclusión
La muestra de los ancestros de El Guarco en el Museo Municipal de Cartago recién inaugurada el 14 de septiembre pasado, es una oportunidad invaluable para reencontrarnos con las raíces profundas de nuestra identidad. Un esfuerzo de la Alcaldía y Municipalidad de Cartago, del Museo Nacional y del Ministerio de Cultura.
Como crítica a la muestra -que siempre es importante externar para que el artículo sea creíble-, no es una crítica al corpus expositivo tan exquisito y valioso, sino a la forma a como se presentan los aspectos de mediación, demasiado ruidosos o muy publicitarios, demasiadas capas de información superpuestas resta visibilidad al verdadero valor de lo expuesto, que no necesita venderse a nadie, importa mantener una estética minimalista para generar un entorno que contribuya al aprendizaje de lo que tenemos en esta provincia pero sin tanto ruido visual que peca por exceso.
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