Marco Aurelio Aguilar Mata: Subir la cima
La cima en la obra de este maestro del arte cartaginés representa conquistar, coronar un reto, liberar las ataduras del mundo para subir hasta mirar desde lo alto la llanura (la trifulca del día día en la existencia). La cima es también campo de batalla para vencer esa montaña que doblega y vuelve muralla infranqueable.
Marco Aurelio Aguilar Mata (Cartago 2013-2000) heredó los talentos artísticos de su padre el músico violinista Benito Aguilar Luna. Y eso marcó su vida al persiguir esa empinada elevación en sus ocupaciones: el desafío de ser artista pintor, padre de una gran familia, además de docente en el Colegio de San Luis Gonzaga, el Liceo Vicente Lachner, y el Colegio Universitario de Cartago.
Se estima que pintó al óleo unos dos mil cuadros; así lo testimonia un artículo del periódico La Nación el 13 de octubre de 2000, a días de su fallecimiento. En su obra abundan los temas religiosos, plantas ornamentales, fruteros, retratos y personajes populares como el vendedor de flores del mercado, los niños pregoneros de periódicos, además de paisajes de la campiña cartaginesa, o edificaciones emblemáticas de la ciudad como son las ruinas de la Parroquia Santiago Apóstol.
Una de sus pinturas en gama de azules titulada Redención, exacerba la melancolía de la memoria, la cual donó al IAFA para motivar la recuperación de los pacientes. Su pintura de los niños pregoneros son una voz crítica hacia el trabajo infantil. La obra Redención fue seleccionada para un homenaje que el Tecnológico hiciera en los años ochenta en Casa de la Ciudad. Se trata de unapersona subiendo una empinada roca como significado de la eterna lucha de la vida, estar cuesta arriba cuando las cosas pesan, y hay que empeñarse para vencer la imposición de la reyerta intrapersonal.
El Museo Municipal de Cartago estableció en 2011 La Bienal de Pintura con su nombre. El Colegio Universitario de Cartago CUC creó la Sala de exposiciones y un evento expositivo anual que convoca a valorar el trabajo artístico de los artistas de la comunidad inspirados por su ejemplo.
El año 2000 Cartago vió fenecer la luz irradiada por el maestro don MarcoAurelio y su pintura, traspasó las sendas de su existencia para alcanzar la cimadel Irazú, aquella que llevó siempre en su entraña a donde quiera que él fuera.
Luis Fernando Quirós, Curador invitado
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