“De Leipzig a Buenos Aire: “Percorso” musical por el mundo”
Una noche para darle vuelta al globo terráqueo, con el maestro Federico Molina Campos al piano, y los saxofones interpretados por otros dos músicos costarricenses de alto vuelo musical, me refiero a Harold Guillén Monge y a Ricardo José Chaves Cordero, ofrecieron el recital del pasado martes 7 de julio, en la sala María Clara Cullell, Escuela de Artes Musicales, Universidad de Costa Rica. El recital transmitido en vivo por el canal oficial de You Tube “Artes Musicales UCR” permitió, a quienes vivimos lejos entrar a la sala como escuchas virtuales.
Además anuncian que el Domingo 18 de Octubre 2026, a las 5pm en el Museo Municipal de Cartago se vuelve a presentar este concierto, entrada gratuita.
Articulado con la gracia del arte musical, el itinerario rindió luminoso, y, en tanto “Paisaje Sonoro” traspasó el umbral de las épocas, estilos y culturas; posibilidad de la versatilidad de las maderas y en especial la familia de saxofones completa: El soprano, alto, tenor y barítono, combinados con el piano dieron brillantez interpretativa aportada por este trío de artistas comprometidos con el estudio musical a profundidad. Tal y como expresó don Federico al cierre del recital: -“y ya de vuelta retornar a Alemania”, él y Guillén nos regalaron una pieza barroca.
Puente cultural
Épocas y geografías distantes fueron conectadas a través de los instrumentos y la gracia interpretativa de los tres músicos, dando lucidez a la conexión “trasatántica”, que, desde la rigurosidad del romanticismo europeo con las obras de Robert Schumann, hasta la modernidad urbana de Astor Piazzolla, deleitaron a la audiencia con la singular musicalidad proveniente de Francia, EEUU y México. Lejos de encasillarse en una sola cromaticidad, la velada aportó contrastes de matices acústicos, sutiles con las variantes de los saxos con cromas de registros agudísimos luminosos y salientes, con los oscuros y ásperos penetrantes del barítono, carácter de melancolía urbana donde se trazan los desplazamientos del tango “buonarense”, regenera el diálogo estilístico con trazos modernos combinados con los “fortissimo” del piano, en el mismo intervalo, rindiendo en lo contemporáneo de Francis Poulenc, Amy Beach y Nubia Jaime Donjuan.
El programa de la noche
De Robert Schuman (Alemania), se interpretó el Adagio y Allegro Op. 70, además de Arabeske Opus 18, como primera estación del recorrido partiendo de la ciudad alemana de Leipzig, con un profundo lirismo de intimidad o melancolía y exigente fraseo. El Allegro subvierte con un carácter enérgico y apasionado.
La Sonata para saxo alto y piano de la estadounidense Amy Beach (cala de romanticismo tardío) de tintes vibrantes expresivos, elegantes, con calidad armónica suficiente para balancear la “tenerezza” melódica del piano tocado por el maestro Molina.
Sonata del francés Francis Pulenc para piano y saxos, transita por un carácter quizás irónico y lúdico, actor de profunda introspección espiritual, que me referenció quizás en ciertos pasajes de sacralidad con un Arvo Pärt más actual.
K´uin de Nubia Jaime Donjuan de México aportó ritmos vibrantes y sesgos nacionalistas ataviados de texturas contemporáneas dentro de los bordes de la identidad interpretativa latinoamericana.
Ástor Piazzolla se posó en la estación final (antes de la pieza “de feria” que nos devolvió a Alemania), matizando el nuevo estilo del tango: Quizás algo sensual, nostálgico, dramático y esencialmente rítmico, recordando en ese momento su Libertango tan de factura compositiva ardiente y exigente con la interpretación.
Diría que ese viaje geográfico tan robusto de emocionalidad, desmitifica el rol de la familia entera de los saxos integrándose a los repertorios de la música de sala, aunque tampoco es que sea nuevo, estás prácticas son siempre posibles.
El giro de la noche fue un paseo geográfico sin fronteras, demostrando cómo el arte musical une fronteras, lo que los políticos des-unen. El aporte de esta rica velada fue reconocer la versatilidad de los saxofones; pasar del soprano al barítono al alto y de este al tenor, demostró un sitial consagrado al exigente nivel de la música de cámara.
Señala el músico Ricardo José Chaves que las piezas presentadas no fueron compuestas originalmente para piano y saxofones, que lo tocado son transcripciones para este instrumento, las originales fueron para piano y oboe, para piano y corno francés, o para cuerdas.
Quizás lo más valioso fue el diálogo intercultural en el itinerario, evidenció el contraste de épocas con sus estilos propios de cada estación, hasta palpar la vibrante cromaticidad latinoamericana de compositoras como Nubia Jaime Donjuan.
Prevaleció el enfoque poético y reflexivo en dicho “percorso”, aflorando la gracia del pasaporte musical sin fronteras que nos extendió la Escuela de Artes Musicales UCR, regaló no sólo a los presentes en el recital y a su magnífica transmisión en vivo por You Tube.
Lo académico analítico como último párrafo de mi comentario, señala lo académico en tanto que don Federico el pianista, y, los saxofonistas son docentes, y qué, el circuito destacó como pócima generosa a la escena universitaria el reivindicar los saxos a la par del piano en el repertorio tan exigente de salas musicales.
LFQ, Julio 2026.
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