Luigi Alvis: “Corpóreo” rapsodia interior

                                    Luigi Añvis Corporea. pintura 2006
 

Hoy en día, la pintura como representación del paisaje o naturaleza, excepto en casos excepcionales que porte a algún proceso de investigación o documentación histórica, social o estética, no ancla en las aguas del arte contemporáneo que con tanta facilidad se enturbian y, volverlas a la transparencia y claridad, no es nada fácil. En el arte actual se espera algo más como explorar lo psicológico y conceptual crítico, que versa en observar profundidad de pensamiento lo cual haga emerger las cualidades del ser, más que el cómo nos afectan sus apariencias, prevalece el pivote que catapulte a otros sentires, a nuevos significados, y, sobre todo, a un arte que encuentre el punto de quiebre para entrar en los dominios de la creatividad sin tiempo ni reglas que la condicionen. 

 

En esta perspectiva emerge la pintura de Luigi Alvis, expuesta durante estos meses en Casa Amón del TEC (Barrio Amón, San José), refieren al cuerpo como proceso, desfragmentado, desestructurado con otra sintaxis o taxonomía, que seduce a la “autofagia”, quizás, a “comerse a sí mismo”, desintegración necesaria cuando se busca un renacer, cuerpos replegados al estado de mutación constante y que también nos (trans)forma a los espectadores de la obra. Se vuelve similar a la mano que dibujara Escher (1949 circa), la cual se dibuja a sí misma, paradoja del arte actual.





Como encuentro responde a una profunda exploración del cuerpo humano, el suyo, el mío, el del otro, como territorialidad de la memoria, que precede a la resistencia y transformación como individuos. Define el cuerpo no sólo como una figura estética, sino como un pasadizo o zona de tránsito: lugar de ruptura, pero con capacidad de reconstrucción.

 

“Rapsodia interna” evoca a una pieza musical de estructura libre y puente entre gestos sonoros a partir de sentimientos, viaje hacia adentro de nuestra humanidad, o “peregrinación visceral”-usando su propia jerga discursiva-, por “las ruinas de la identidad, esa que ya gastó las palabras y que conlleva el garfio que sale de la entraña del cuadro para clavar al espectador y consumirlo a probar los númenes de sus significados. Esa es la construcción que nos interesa de la pintura actual, agresiva quizás, conceptualidad dialógica, mayéutica, o como dice su autor “que se come a sí misma”, es la pintura que en mi caso personal interesa ver y decantar posibles significados puestos en espacio de lo instalado de aquellas salas.



Referencias externas

El medio de comunicación en línea, Delfino, cita un estado del artista donde define esos despeñaderos de su manifestación, pues si fuese simple y llana, quizás no me hubiera motivado a sacarle una jugada más, con mi propia interpretación o la suya confesada como una rapsodia interior en su estado en redes:

“Corpóreo es un viaje hacia adentro. Una peregrinación visceral por las ruinas de la identidad. Del deber ser, de la imposición y la presión social que ha moldeado mi cuerpo hasta quebrarlo. Esta muestra es un acto íntimo y crudo: una autofagia simbólica que se ha vuelto ritual de renacimiento”. (Alvis, 2026)

 

A su vez, Nelson Díaz, curador de las Galerías del TEC, analiza el statement de este artista:

“Corpóreo, de Luigi Alvis, una rapsodia interna es una exposición de pintura centrada en la figura humana como territorio de tensión, memoria y reconstrucción, donde el cuerpo deja de ser un referente anatómico estable para convertirse en un proceso.

La noción de “autofagia simbólica” —planteada por el propio artista— funciona como eje conceptual, entendida como un proceso de desintegración y renacimiento.

En conjunto, la muestra propone una lectura del cuerpo contemporáneo no como identidad fija, sino como un campo inestable donde la imagen pictórica opera como espacio de resistencia y reapropiación”. (Díaz 2026 en redes sociales)



Corpórea pulsional

Aporta a una propuesta a la interdisciplinariedad que utiliza el cuerpo como territorio de resistencia y memoria. Y, digo interdisciplinariedad, en tanto resuenan los sonidos del cuerpo, los jadeos, y sensibilidades profundas de la sexualidad humana (que es un coito con el Universo simbólico) y aunque no sea explícita, existe y es la principal motivación del deseo pulsional como carga experiencial. 

 

Para el filósofo Georges Bataille en su libro Erotismo (TUSQUEST 2007), nos devela: “El erotismo no puede ser estudiado sin, al hacerlo, tomar en consideración al hombre mismo.

 

Explorar la identidad, viaje a lo más íntimo, a las ruinas de la identidad, para cuestionar “el deber ser” y a las estructuras sociales impuestas o adquiridas y que encasillan, precede a la narrativa interdisciplinaria de Alvis que no se limita a lo pictórico, es pintura cruda con instalaciones y el uso creativo de medios múltiples entre otros lo sonoro.

 

Reflexiona sobre la ruptura y la reconstrucción del ser, disolver lo puntual y en ruinas para regenerar nuevas configuraciones de la esencia interior más allá de la estética férrea.




Para George Bataille: La identidad conceptual del erotismo es históricamente difusa y contingente; desde el hombre primitivo hasta la sociedad de consumo moderna/posmoderna, es una mano fantasma que guía cada faceta imaginable de la vida. Este filósofo francés centra su percepción en la trasgresión y la disolución del ser a travéz del deseo, mientras que para Alvis el cuerpo es un lienzo de resistencia y memoria.

 

Con Erotismo, Bataille, habla de continuidad vrs discontinuidad. Transgreción que desafía los tabúes, e impone romper la norma. Vínculo con la muerte. Mientras que, con Corpóreo, para Luigi Alvis el cuerpo es territorio y (trans)formación, espacio de resistencia, mediación y memoria donde la identidad se (re)construye constantemente sumidos en las contingencias y vicisitudes del existir.

 

En cuanto al carácter, Corpóreo distingue la identidad y criticando, a diferencia de la pulsión interna de la que habla el investigador galo en Erotismo, Alvis plantea una reflexión crítica sobre el “deber ser“, y las estructuras sociales que nos rodean. 





Y, con esto cierro esta reflexión

Sondeando una vez más la IA esta paradoja o contradicción actual, devela: Mientras que en Bataille el cuerpo es el vehículo para la muerte mística y/o transgresora, en el trabajo pictórico de Alvis el cuerpo es el soporte de una narrativa política y personal de supervivencia y autodescubrimiento.

Es una pintura que se disfruta por su estética y claves sensoriales y pulsionales, pero a la vez que nos clava la estocada. Pero, ¿no es acaso de lo que vengo refiriendo de la pintura actual que me gusta ver?

 

La muestra de Alvis es un termómetro incluso en lo político que devela al artista como visor o caja de resonancia de la investigación visual actual, en tanto alude a la violencia, a la crisis social y estatal, que está carcomiendo por su vulnerabilidad a las instituciones, estructura social y cultural, un Estado que camina en la cuerda floja, y por ello acude a pintar pantallas, lo que doy a llamar “mitotecnia”, o ciencia de acrecentar mitos, apantallar y crear falsas apariencias o caretas, las mismas que atiborran con contaminación visual los muros perimetrales de edificaciones patrimoniales, como ocurre con Fanal y Culltura.

LFQ. Abril 2026


Las fotos son cortesía de Nelson Díaz del TEC

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