Luis Chacón en el Museo de Arte Costarricense: En el “casco de la herradura”
Siempre se ha dicho en el argot popular, que encontrar una herradura era un signo portador de buena suerte, y en muchas casas detrás de la puerta de entrada hay colgada una
; lo dejo abierto a las interpretaciones de los lectores pues no paro bolas a las supersticiones, aunque también los viejos decían que cuando el río suena es porque piedras trae.
Al visitar la Sala de la Herradura en el Museo de Arte Costarricense (MAC), con la exposición titulada “Reapropiaciones. El Sincretismo plástico de Luis Chacón”, curada por Ericka Solano Brizuela y Byron González Aguilar, abierta desde mayo de 2026 con un conjunto de pinturas y ensambles escultóricos legados al museo después del fallecimiento del multifacético artista nacional; más que pensar en su estilo y procesos de resolver el arte, dejé al pensamiento catar a profundidad sus aportes artísticos, en tanto nos unió una amistad que propiciaba compartir ideas, discusiones teóricas o conceptuales que mediaron en sus constantes búsquedas. Él fue un buscador empedernido, con una actitud de escudriñar todo: La materialidad que encontraba en piedras, arenas, maderas, cuerdas, cerámicas, textiles, jardines, además de explorar el campo, las costas, las ciudades, era verlo regresar cargado de un inventario de cosas de lo que su mirada indagadora se reapropiara, dejando discurrir el sentido del sincretismo de la cultura que tanto le impactara.
Cuando visité el museo me embargó cierta inconformidad respecto al tamaño de lo expuesto, pues conociéndolo hubiera llenado tres museos distintos con sus aportes al arte costarricense, porque además de explorador de todo lo posible de experimentar en arte, fue un teórico de la antropología cultural, un investigador que ponía su foco en las maneras en que las personas usaban, mezclaban y manifestaban lo que creían del arte, de manera que mi percepción de la muestra en homenaje a su legado o herencia, diría que nos queda debiendo a pesar de la profundidad en la investigación curatorial invertida por los investigadores Solano y González.
Valoración de sus aportes
Luis Chacón (1954-2025) personificó en vida un ejercicio de hibridación cultural y dinamismo en la investigación y experimentación formal, destacó con la reinterpretación de la tradición pictórica e iconográfica a partir de sus visiones contemporáneas en tanto éstas tenían su propio sello. A él le gustaba cuando parangoné con la metáfora del “colector de belleza”, quién como definió la Marguerite Yourcenar al emperador Adriano, encontraba: “En una cerámica quizás rota, entre sus manos de entendido, era una joya preciosa”. (Yourcenar 1951)
Sus abordajes comprendieron la evolución del paisaje y su deconstrucción, que no se limitaba a la representación idílica y pasiva del entorno nacional, que tanto referenciada en el país a Fausto Pacheco, Manuel de la Cruz González, o Quico Quirós, o el tratamiento que daba Dinorah Bolandi, sino que cultivó un enfoque de corte socioambiental moderno, que reinventaba esas prácticas creativas con diversidad de formatos, tratamientos sintetizadores, luminosidad por ende tratamientos cromáticos y perceptivos. Chacón reinventó el paisaje de la costa, montañas, macizos volcánicos y esa intrínseca naturaleza en la cual puso su mirada y el pincel en los lienzos con suma exploración y estilística. Además de la expansión hacia problemáticas vinculadas a estas críticas en la actualidad global como los nocivos extractivismos, contaminación de mantos acuíferos y humedales, el cambio climático y calentamiento de planeta, definieron su bucle de investigación en su pintura.
Persiste en sus búsquedas del paisaje una dimensión emocional, topográfica, ideológica;
valoración que emanaba de su taller el cual siempre distinguí con un gran laboratorio de investigación visual, donde la luz de las atmósferas transformaban la multiplicidad de tensiones cromáticas que apelaban a la intimidad entre el cuadro y el espectador, quien se veía inmerso en esa manera de hacer cultivar cultura legada por el ancestro originario en el cuido y manejo de la Madre Naturaleza, porque esa parte de sus vinculaciones históricas con el pasado fue otro núcleo de interés e interpretación de la materialidad vernácula.
Sincretismo y apropiación cultural
Destaca en la reutilización de materiales, formas y objetos provenientes de las diversas culturas del mundo, en particular la oriental, con una hibridación latinoamericana, buscando la identidad universal con las mezclas de lenguajes visuales que conviven con la densidad de procesos y métodos de reapropiación cultural, tema álgido con lo que provocó enormes discusiones. El diálogo de lo precolombino “cosmopolitizado” fusionó una práctica disruptiva de los límites debido a su alta valoración a la historia universal, asó como lo originario anterior a la conquista y colonización lidiando con las vanguardias artísticas referentes que incrementó desde sus estudios en París, y la experiencia de trabajar con el maestro del arte óptico y cinético Carlos Cruz Diez.
La reapropiación de lenguajes originarios, reinventando los soportes, fueran muebles, cerámicas, textiles, fue abundante e ingeniosa, probando todo lo posible en la atmósfera de su investigación y trabajo de taller. Ahí trasciende su aporte al arte regional, radica en el doble legado como renovador del paisaje nacional con la clave del color fiero, rudo, también en la ejecución de su trazo, pero sustentado también la teoría del color, trascendiendo como uno de los gestores innovadores de la plástica actual dentro de las tendencias del color como fauve o expresionista y la síntesis, sustituyendo el dibujo por grandes pinceladas de gruesa tectónica y tratamiento subjetivo, que en el fondo de todo referenció al maestro francés Henri Matisse.
En algunos de mis acercamientos a su forma de arte distinguí como heredero de la tradición paisajista más conceptual que realista. Bajo su evolución al entorno, el paisaje nacional deja de ser una representación estática y tradicional para adquirir nuevas dimensiones y reinvenciones sea desde el orden cromático que del manejo formal, y carácter expresionista.
Respecto a su estatus artístico el maestro Chacón no solo dominaba el oficio de pintor, sino que poseía la cualidad de “saber hacer arte” lo que implica enfrentarse a un escenario cambiante y transformador.
Respecto a la conceptualización del espacio del taller, que abordé en diversos ensayos y tiempos, siempre observé como un laboratorio sensorial y perceptivo. El hilo conductor de su práctica discursiva y argumentaciones teóricas fue la fuerza sugestiva de la idea y su potencia visual pura. El taller fue concebido por él como un núcleo donde orquestó el uso del color con multiplicidad de matices y significados. No se trataba de buscar una armonía pasiva, sino regeneradores perceptivos que impactaran al observador, el principal actor de sus investigaciones. Se considera al taller desde la mirada de aquel “niño” interior e instintiva actuación disruptiva en la intuición pictórica, pero con la rigurosidad de la ciencia.
La dimensión dada a su conceptualización del taller fue el carácter multicultural y objetual. Su producción es vista hoy como un sincretismo plástico donde lo recolectado se reintegra al lienzo, ensamble o instalación, expandiendo los límites de lo tradicional. Importa además señalar su interés en las escrituras, como un tlacuilo creador de los códices originarios: cantando y pintando la memoria de la gran patria Mesoamericana.
Para terminar esta breve reflexión al maestro Luis Chacón, diría que hablamos de un sincretismo de los materiales, integrando elementos tridimensionales de la artesanía como piezas de cerámica, creando collages en los cuales integró los lenguajes contemporáneos y las abundantes referencias a las raíces originarias ancestrales. Con sus copiosos acentos al manejo formal que a veces desaparecía ante la fuerza de los bordes, como enmarcando dentro de la misma pintura la gracia del vacío o lo lleno, siempre en tensión, argumentando las vicisitudes y contingencias existenciales en las cuales él se vio inmerso a lo largo de toda su vida y hasta la muerte.
LFQ. Junio 2026
Comentarios
Publicar un comentario