De la inmundicia tóxica al oasis cultural: ¡El Parque La Libertad no se toca!

Parque de la Libertad, fotos cortesía de Google.

Durante décadas, las comunidades de Patarrá, Río Azul, Fátima y los cantones vecinos de Desamparados, La Unión y Curridabat cargaron sobre sus hombros una de las mayores deudas ambientales de Costa Rica. El antiguo botadero de basura a cielo abierto no solo contaminó el entorno visual; penetró los mantos acuíferos, deterioró la salud pública y condenó a miles de familias a convivir con la exclusión, el estigma y los desechos de todo el Gran Área Metropolitana.

Aceptar ese impacto fue un sacrificio colectivo silencioso, un aporte forzado al bienestar nacional a costa de la propia calidad de vida de todas las demás comunidades.

Como un acto de justicia histórica y reparación social, en 2008 nació el Parque Metropolitano La Libertad. No se diseñó como un simple espacio verde, sino como un modelo de desarrollo humano sostenible sin precedentes en la región. En sus 32 hectáreas, donde antes reinó el desamparo, floreció un tejido de innovación social, educación técnica, programas para niñas y niños, proyectos de emprendimiento y un pulmón ecológico indispensable. 

El parque se convirtió en el pago legítimo a una deuda histórica, demostrando que la cultura, la ciencia y la naturaleza son las herramientas más potentes para arrebatarle la juventud a la exclusión y la delincuencia que hoy alcance límites que meten miedo a todos. 



El Parque Metropolitano La Libertad 

Impulsa el desarrollo social, la innovación y la sostenibilidad en comunidades vulnerables a través de cuatro ejes estratégicos de inclusión. No obstante, el complejo enfrenta retos presupuestarios recientes debido a recortes por parte del Ministerio de Cultura y Juventud. 

Evaluar la cultura y la prevención social bajo criterios de rentabilidad financiera inmediata, precarizando programas dirigidos a la juventud en riesgo social es un descuido que puede salir muy caro al país. No se deben escatimar los costes pues como dice el dicho popular “lo barato sale caro”. Mientras tanto, el jerarca del Ministerio de Cultura y Juventud, don Jorge Rodríguez, ha defendido la medida alegando que el recorte busca frenar "desórdenes administrativos" y salarios desproporcionados en la Fundación, garantizando que el parque estatal no cerrará sus puertas. Pero esos criterios son muy dudosos, cuando vemos que financia proyectos como esos murales periféricos en las murallas de la Antigua Fanal, tan deprimentes con su sesgo tan comercial que a la postre y como dije van a salir más caros al país.

 

Las voces de apoyo al Parque la Libertad por parte de artistas nacionales destacados no se han hecho esperar, la decana del arte contemporáneo conceptual de la región, Priscilla Monge, resuena con un eco profundo apoyado por su conciencia ecológica, cultural y humana:

Siempre que he tenido la fortuna de ir al Parque La Libertad tengo una certeza: es un lugar con alma. Lo he recorrido con admiración, con ilusión porque hay que admirar lo que ahí ocurre, y con ilusión porque sé que el Parque La Libertad es presente y también es futuro. Recuerdo una historia que me conmueve: cuando iniciaron las clases de computación, supe que una de las abuelas de las niñas que acudían al parque recibía esas clases mientras su nieta, al mismo tiempo, estaba en otra clase o taller. Quienes lo imaginaron son visionarios, entre ellos Virginia Perez RattonPremio Nacional de Cultura Magón 2010, una de las personas que pensó y ayudó a darle forma a este proyecto. Ella ya no está, pero este fue uno de los proyectos más importantes y de mayor impacto en los que trabajó. No solo por su memoria, sino por todo el bien que este lugar sigue haciendo en tantas vidas, deseo con el corazón que estos tiempos difíciles sean pasajeros y que el gobierno comprenda lo que un recorte de presupuesto significa no solo en cifras sino en impacto social.

( HTTPSs://youtu.be/CiONGDq7Hio?si=ibNAvsDcGk622SEj

) (#ParqueLaLibertad #ImpactoSocial #CostaRica #Educación #DesarrolloHumano)


 

Cifras para valorar el impacto social ye ducativo

Mas de 60.000 personas se benefician directamente cada año de sus programas. Más de 1 millón de personas impactadas a lo largo de su historia. Más de 37.000 niños y jóvenes capacitados en programas técnicos y STEAM para mejorar su empleabilidad. Más de 24.000 emprendedores locales formados en gestión empresarial. Más de 40.500 ciudadanos educados en sostenibilidad y medio ambiente.

Ofrece carreras técnicas avanzadas en áreas tecnológicas a jóvenes en vulnerabilidad social. Reduce los índices de violencia brindando un refugio seguro con arte, música y deporte. Mejora la salud física y mental con acceso gratuito a zonas verdes, senderos y clases recreativas. Protege el entorno natural mediante proyectos de reforestación y huertas comunitarias.

 

De manera que hacemos ecos de la preocupación de Priscilla Monge, y pedimos a otras voces críticas del sector de cultura que se pronuncien y apoyen la continuidad del proyecto, que el serrucho que quiere pasarle el gobierno sería una catástrofe, por esa mentalidad de “pulperos” a lo “chiqui/tico”, con que asumen las arcas del estado puede hacer tambalear la cultura, la sociedad y la historia ante las calamidades en materia de seguridad y violencia, que ya no es solo en las periferias colapsadas de la capital que entraron en degrado desde el siglo pasado, sino que se extiende a provincias como Cartago. 



 

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