Banda Pop/Rock Los Incas: “Hijos del Sol”
A manera de introducción
Quisiera explicar a manera introductoria que la motivación para publicar esta memoria de los inicios e historia de la banda musical Los Incas, motiva a reseñar sus comienzos cuando los fundadores demostraron talentos artísticos muy genuinos y un pensamiento que marcada su época, para que hoy, se les recuerde y escriban estas memorias.
Al vislumbrar esos orígenes importa homenajear a esta agrupación por sus aportes a la cultura costarricense, germinación de una semilla en un suelo que hizo brotar aquella manifestación popular en una década muy importante: sesentas y setentas del siglo pasado. Pienso que vendrán otros comentarios futuros, pero hoy importa destacar el escenario histórico en el cual emergió esta banda juvenil, con los caracteres, matices culturales y sociales que le aportaron su identidad.
Repaso a los acontecimientos culturales de los sesentas-setentas
Importa dar unas cuantas pinceladas a la pintura del devenir social e histórico de años de revoluciones culturales, sociales y políticas, dando paso a los talentos juveniles con actividades de resistencia y recuperación ante tantas encrucijadas y contradicciones en la vida. En aquellos años Paraíso se distinguió por poseer una generación sana y trabajadora, cultivando el terreno con esmero, con nutrientes y riego con aguas que lo prepararon para recibir la semilla que hoy aportan tantos frutos.
Se sabe de la revolución de los universitarios europeos conocida como el Mayo 68, y en México se recuerda la matanza de estudiantes de Tlatelolco 1970. En el mundo ocurría la Guerra de Vietnam, la expansión de la revolución de la Paz y el Amor, los hippies se oponían a la guerra propiciando una época más holgada, centrada en el entorno, amor y protección a la Madre Naturaleza.
En Costa Rica se originó la expansión del Estado: creación del Ministerio de Cultura, el Museo de Arte Costarricense, el Tecnológico, la UNA, la UNED, la construcción de grandes represas hidroeléctricas como la de Cachí, la carretera a Limón, avances que incrementaron beneficios y empleo para las nuevas generaciones.
Este fue el contexto de creación de la agrupación juvenil había otro desafío más: provenir de la periferia cultural, retaba a las hegemonías capitalinas, exceptuando a Puerto Limón que ya tenían grupos como la banda Marfil y Bocaracá. Alcanzar éxito en circunstancias de tanta competencia, es aún más meritorio.
El mismo nombre de Los Incas hoy en día, habla de descolonizar con el arte, y borrar nocivas influencias coloniales eurocéntricas; pues este nombre rinde honor a las culturas originarias más importantes del continente, la del altiplano andino conocida como la Inca (el Tawantinsuyu en quechua), o “hijos del Sol”, fue un punto de alto y meritorio valor.
Anecdotario Inca
Jorge A. Valverde nos evoca cuando reclutaron al primer cantante que designó al famoso Chiqui, poseedor de un matiz vocal como buen seguidor del grupo chileno Los Ángeles Negros, asimiló muy bien el rasgo de la canción romántica que derretía los corazones de las chicas paraiseñas de aquellos tiempos. Importa recordar las vicisitudes que conllevaron a grabar el primer disco con un tema dedicado al Grifo, hermano de Chiqui, titulado “El crespo bailarín”, cantada por Álvaro Limón. En aquel entonces, como incluso lo sigue siendo hoy, grabar era un verdadero reto. Como casa disquera existía la CBS INDICA. Valverde añade que la publicidad se contrataba con la Nación, en la sección de anuncios, y nos comparte algunas fotografías donde se aprecia la presencia del grupo en la escena musical del país.
Las primeras presentaciones
Por su parte Álvaro Limón recuerda una de las primeras presentaciones en el City Garden de Cartago, pero también se presentaron en Heredia, la zona de los Santos, Coto 47 y zona Sur, Ciudad Neily. Limón relata que, en una de las giras a Turrialba, se tocaba en el Balneario Las Américas y MonRío, durante el traslado en el “apache” que tenía Valverde (estilo funeraria o ambulancia), se abrió la tapa del vehículo, y tuvo que frenar quedando los integrantes al garete entre las tumbas, tambores y demás instrumentación; la cual, dicho sea de paso, fue adquirida con un préstamo bancario. Se recuerda una presentación de Los Incas en el programa televisivo “Hola Juventud”, caracterizado por el rock&rool, el twis u otros ritmos musicales de los setentas.
Máximo Coghi Fernández (1955) era el baterista de la banda, relata sus inicios que lo distinguen como otro pilar de la trayectoria de Los Incas. Comenta que, paralelo a la construcción del templo católico (el del techo de concreto en los años sesenta), solía acompañar a un grupo de músicos que amenizaba en “La Brujita”, donde se hacían rifas y vendían comidas típicas de la cocina paraiseña para contribuir con la edificación del templo. Comenta que un señor que le decían Layo, papá de Cuca y su hermano Negro (integrante inicial de Los Incas), que tocaban guitarra, y, aún estaba vivo el no menos famoso “Manomica”; él, Max, tenía un tambor que regalaron sus padres una navidad, pues siempre le emocionó tocar instrumentos percutidos.
Visión de los inicios
Los Incas originales, repito, a los cuales hoy me motiva homenajear con esta remembranza, en tanto fueron verdaderos pioneros del pueblo paraiseño, que hicieron sus composiciones, arreglos y primeras grabaciones, fue una beta artística o talento que marcó el momento para la juventud, en una sociedad que ya mostraba la invasión de deslices, primero con el alcoholismo y luego la drogadicción, un submundo que cundía en los ambientes en que ellos se desempeñaban y ayudaron a mejorar con sus presentaciones.
Max comenta algo ejemplar y digno de aplaudir: las entradas económicas recibidas las ahorraba, pues, la cima vislumbrada era ser profesional en Ingeniería Industrial, que aún en el país no se instalaba como disciplina universitaria y le tocó viajar a Monterrey, México a educarse. Agrega que el principal aporte de la banda juvenil Los Incas y la música en su juventud, a sus 14 años, fue robustecer el pilar edificado con plena perseverancia.
Álvaro Solano, Limón, así era conocido en esos años y aún ahora, se integró al conjunto en 1970, aunque se acercó desde 1969, cuando se trasladó de Limón a Cartago. La banda ensayaba en una casa de la familia de Jorge Valverde, contigua a una piscina que nunca funcionó como balneario, pero sí como sitio de ensayos y aquellos primeros bailes juveniles. Esto marcó los inicios del grupo. Se trata -haciendo un preámbulo en esta narrativa, lo que yo mismo (LFQV) rememoro-, debido a que en algunas fotografías de los inicios, aparezco acompañando la animación d ellos eventos.
Para Álvaro, integrar Los Incas representó una constante de emocionalidad y empatía por
cantar, trabajaba un repertorio tropical y romántico. Recuerda que el examen para ingresar al conjunto fue interpretar la pieza “Palabras”, de la banda rock norteamericana The Begges. Tiene una intensa memoria de los toques en el Paraíso Turístico, El Huracán, el City Garden y la Cabaña en Cartago. En Tres Ríos en el Salón El Bosque y otros clubes capitalinos. Se desplazaban a la zona de Los Santos y Sur del país. Evoca el pasó de una banda Pop y Rock de sus inicios a un conjunto tropical o combo, cuando se integraron Sequeira, Rolan y Peña y la sonoridad que alcanzó el grupo era muy distinta a los tiempos iniciales.
Otras referencias
Precisamente aquella musicalidad inicial del rock de los sesenta y setenta es en particular la que a mi más me ancla en las aguas de la memoria musical y juventud, pero también es lógica la evolución alcanzada y para cada época tuvo sus seguidores y adeptos. Luis Guillermo Freer Rojas nos refiere un comentario de la pieza de Los Incas “Tengo ganas de llorar”, autoría de Rodrigo Salazar Salvatierra. Comenta que el conjunto Los Incas, conocidos como los hijos del Sol, contó con grandes exponentes musicales y que los llevó a grabar en una de las primeras grabaciones del cantante cartaginés Arnoldo Gamboa, vecino del barrio Piedra Grande de Paraíso.
“Los hijos del sol”
“La casa del sol naciente”, pieza inmortal que aún hace vibrar las fibras de nuestra existencia, como también lo fue “Juan Boliche” cantada por Cuca, y que se presentó en Canal 4 en el ya mencionado programa “Hola Juventud”, como también sus grabaciones entre las cuales está la pieza
(https://youtu.be/hicOaemz03I?si=LxCcdBL0cCUdOZy5) “Tengo ganas de llorar”), fueron logros que escribieron los frutos o logros de Los Incas, que van a ser relatados por Jorge Coghi, director artístico que van a ser narrados por él:
Siendo muy amigo de Jorge (Toñín) Valverde, en 1968 él se compró una guitarra, lo que me entusiasmó mucho también a mí a aprender a tocarla.
Desde la escuela primaria, en Paraíso fui compañero de Chiqui, y siempre mantuvimos una estrecha amistad, él me comentó de dos primos suyos que tocaban muy bien la guitarra, y me llevó con ellos, eran Eduardo Solano (Layo) y su hermano Jorge Solano (Cuca). A mediados de 1968, gracias a la amistad con Valverde, nos empezaron a enseñar con especial fineza y paciencia el hermoso arte de acompañar canciones, y en especial boleros de la época.
Así, de esta manera empezó a formarse una relación musical muy agradable con los hermanos Solano en su casa de habitación, contiguo a la fábrica de cuchillos, ahora sede del MAG en Paraíso, aledaño al túnel de la carretera a Turrialba. Chiqui, por su parte, sería el cantante de la naciente agrupación: Entonces se formó un trio, que de verdad sonaba muy bonito, pero era poco conocido en Paraíso.
La idea preliminar de formar el grupo, nos desveló, pero también dar a conocer su música. Entonces, no preciso cómo, pero conseguimos espacio una noche para una presentación en “El Huracán”, aquel centro social tan famoso en la década de los setenta, fue el escenario para elgrpo. Para hacer real nuestras intenciones y llevarlas a cabo,conseguimos un amplificador pequeño y sencillo, apenas para conectar dos guitarras y un micrófono. Nos acompañó Max Coghi, con una batería armada de poco equipo que él conservaba en su casa y de la experiencia que adquirió a su paso por la banda del Colegio. Decidimos llamar al grupo con el nombre de “Los Raymond”, y así se hizo la presentación, yo era el animador.
Los comienzos
Después, en el año 1969 nació la idea de formar un grupo musical con más equipo de amplificación e instrumentos,dando mayor versatilidad al repertorio. Entonces junto con “Toñín” Jorge Valverde, hicimos la inversión para hacer real aquel sueño. Conseguimos un préstamo en el Banco Crédito Agrícola por 10,000, depositado en una cuenta corriente que nos abrieron, porque para aquellos años era mucho dinero para darlo en efectivo. Así empezamos a buscar más integrantes.
Eduardo no quiso continuar, pero Chiqui, Cuca y Max se quedaron. Cuca empezó a tocar el bajo, Toñín la guitarra, Max ya con una batería completa destacaba en la percusión, yo me uní tocando la guitarra, Queco Madriz en las tumbas.
No teníamos órgano u organeta, por eso teníamos dos guitarras. Luis Fernando Quirós se unió como presentador y animador en los eventos, también se unió Roland Jiménez (qddg) con la trompeta. Así empezamos a ensayar en la piscina donde vivía Toñín y, dejábamos que llegaran jóvenes de la época a escucharnos, y de paso, bailar. Esas noches románticas se convirtieron en lindas e inolvidables lunadas.
Poco después se unió Alvaro Solano -Limón-, quien estaba muy bien recomendado como cantante de música tropical, y también se integró Simón Armando Solano (qddg) como cantante, compañeros de escuela primaria y secundaria,además, yo conocía muy bien su voz y estilo de canto.
Estos antecedentes aportaron al nombre Los Incas al el grupo, y fue mi hermana Leda, no recuerdo el motivo que ella tuvo, pero fue un excelente detalle para completar la identidad. Así nació el conjunto musical “de Paraíso”.
Después tuvimos la necesidad de integrar una organeta, que empecé a tocarla yo, pero que más adelante al estar desocupado Octavio Peña (qddg), organista que provenía de Los Hicsos, se nos unió, permitiéndome a mí volver a la guitarra. También vino Marco Antonio Sequeira como trompetista, pues fuimos compañeros en la banda del Colegio de San Luis Gonzaga. Otro que se nos unió fue Francisco Redondo (Conejo) en la trompeta.
El grupo consiguió crecer en calidad musical, el almanaque marcaba el año 1969, tiempo para recibir contratos contratos de todos lados, y a manera de anécdota, recuerdo que de regreso a la casa en Paraíso a las 4 de la mañana,veníamos de tocar en Miramar de Puntarenas, y yo tenía a las 7 am esa misma mañana, el examen de español para mibachillerato. En ese entonces ya había perdido el entusiasmo por el estudio de quinto año del colegio, para dedicarmecompletamente al grupo.
Historias y anécdotas relatas por Jorge Coghi
Éstas fueron numerosas memorias y cada integrante tendrá su manera de contarlas y gozar de las aventuras vividas en esos años de la bonita y alegre juventud. Con la finalidad de continuar creciendo en la calidad musical, le cedí mi puesto como director del grupo a Rodrigo Salazar, quien tenía un gran éxito como compositor y director de Los Hicsos,recién llegados de una gira por Colombia que elevó la cima musical costarricense. Poco a poco la presión de Rodrigo se fue acumulando para los integrantes del conjunto de Paraíso, hasta que la mayoría renunció en grupo, entonces, los mismos integrantes fundó La Banda Azul. Yo me quedé con Los Incas, pero tal vez un poco triste y con un poquito de presión de Rodrigo, opté por vender el grupo a German Camacho, propietario del salón Los Pavos en Guadalupe de Cartago. Así opté por retirarme definitivamente del escenario musical. Max, mi hermano ya se había retirado y con el ahorro de sus ingresos obtenidos como músico, tal y como él relató se fue a México a estudiar Ingeniería Industrial. Por mi parte me fui Estados Unidos a completar mis estudios para piloto aviador.
Reunión del grupo Los Incas
Creo que hasta ahí puedo relatar la historia de Los Incas, porque lo sucedido después de la venta, eso ya no era de mi competencia. Los Incas continuaron, pero con integrantes que no eran de Paraíso, y no sé qué razones motivaron su desaparición, pero de verdad, por nostalgia y apoyo a mis amigos integrantes de La Banda Azul, decliné el interes.
Texto de LFQ en colaboración con Jorge Coghi. marzo de 2026
Fotos cortesía de Los Incas.
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