Catacumbas del continente perdido, Atlántida, ¿Amerrique, Abya Yala, Aztlán, Atlántida?


Rolando Castellón. Catacumbas del continente perdido de la Atlántida. 2026. mural con fotografías, dibujos y materiales Povera, dimensiones variables.

Una muestra de Rolando Castellón Alegría (1937) en la Sala del Consejo Universitario UCR, titulada “Catacumbas del continente perdido de la Atlántida”, nos sorprende por buscar heterónimos o falsos nombres al continente que habitamos, justo como lo hace el artista con su persona y sus múltiples pseudónimos.
Al maestro Rolando Castellón (viejo chamán del arte mesoamericano) le encantan los enigmas sin resolver, le aburren las cosas anquilosadas, rígidas e inamovibles, por ello quizás es que busca heterónimos o falsos nombres suyos, porque en el fondo cada uno lo desafía a tener que reinventarse, y con ello nutrir también su propia investigación creativa.  
Es la razón para asumir y llevar al punto máximo del amarillismo noticioso, haciendo suyas estas terminologías descolonizadoras, (in)certezas (in)fundadas como toda paradoja acerca del acontecer actual y conexiones entabladas con el mundo. ¿Serán antítesis de esta contemporaneidad tan contradictoria, en torno al nombre del continente que los europeos bautizaron América, el cual también él quiere reinventar? 
India, aunque está en el continente asiático a miles de kilómetros, tiene parte en la controversia en tanto su nombre fue parte del equívoco de los expedicionarios españoles, al pensar haber llegado a la tierra de las especias, y llamaron “indios” a nuestros aborígenes; sin embargo hay mucho de positivo en esta dicotomía, al establecer un puente tras-continental sobre las aguas nada pacíficas del turbulento acontecer, como vivenciar la opresora bota colonial europea. 
Hoy ocurre algo similar con América, al apropiarse como dueño ilegal el presidente de Estados Unidos, quien se siente amo y señor, e intenta gobernarnos con fastidiosas prácticas arancelarias que dañan las de por sí escuálidas economías nativas, y establece feudos neo-filibusteros usurpando las soberanías regionales. 
Lo que, en el fondo de todo, el maestro se cuestiona es ¿por qué somos como somos?, enunciando el enigma o la naturaleza misma del ser costarricenses, y aunque él se siente más nica que tico, la verdad ha pasado gran parte de su vida con nosotros.

 

Terminologías descolonizadoras
En esta perspectiva, los “rumores” no son del todo ciertos, pero tampoco que sean mentiras infundadas. Son deslices de la educación del pasado, tan eurocéntrica, cuando se nos dijo que América hacía honor a Américo Vespuccio, cartógrafo italiano, quien con aproximaciones (in)exactas al atlas de este suelo irrigado por mares, lagos, ríos, humedales, donde yerguen macizos volcánicos que sacan la furia a la entraña del planeta, y que bautizaron al continente; pero como dije por la terquedad local de preferir lo extranjero, y por ese “malinchismo” insistimos llamarlo América, el mismo que Trump abusa con alucinantes improperios de anticristo al marcarlo como de su propiedad.
El sociólogo Ivar Zapp Naumann, lo rebautizó Atlántida, y publicó un libro en 2012 con ese título “Atlantis in America”; en 2015 “Retorno a la Edad de Oro. La lengua cuadriculada de los Huetares”, publicado por la Editorial Tecnológica de Costa Rica, el cual sacude el polvazal en los estratos intelectuales del país.
Es razón para que al maestro Castellón le encante y quede boquiabierto con el nombre de Amerrisque o Amerrique, vocablo proveniente del maya-Quiché, y que traduce como “tierra de vendavales”.




También le emociona Abya Yalá, bautizado por los indígenas guna o cuna, del archipiélago de San Blas, fronterizo entre Panamá y Colombia. Traduce como “Tierras del florecimiento”, pues refiere a la luminosidad portada por el último baktún, tracto de cuatrocientos años de la temporalidad maya cambiado en 2012, o el “quinto sol” de la filosofía ancestral zapoteca, que ya calienta la faz de la Tierra, desde siglos atrás. La verdad es que vivimos tiempos de grandes cuestionamientos a las formas antiguas de bautizar y elevar las quejas al cielo, y Rolando no hace la excepción, pues su naturaleza intrínseca es fustigar, y como diría el sociólogo Alexander Micherlich con el “Fetiche Urbano” en los sesenta y setenta del siglo pasado, hacerlo hasta el filo de la discordia.
La controversia persiste aún -aunque nos coman vivos los historiadores ortodoxos-, en la educación, cuando se dice que el arte costarricense nació con la llegada de los conquistadores españoles y la lengua castellana, y peor aún, que su origen lo marcan los maestros europeos que nos formaron con enfoques de las academias del viejo mundo.



Abya Yala traduce como “tierra de sangre” cuando evoca la resistencia de sus pueblos originarios ancestrales ante la colonización española, y desde unos años para acá, 2012, para ser precisos, promete florecer como tierra de esperanzas y luminosidad en el arte, acrecentado por las muestras Mayinca (Maya + Inca), que ha curado el maestro.
Hierve la sangre la terquedad de preferir las voces o imposiciones neohegemónicas, en tanto se empeñan en continuar la noción filibustera del “Destino Manifiesto de William Walker, que nuestros patriotas lucharon en las reyertas armadas en 1856. Walker, nos miraba como incapaces de gobernarnos por nuestras propias capacidades.
Pero existe otro detonante en estas terminologías políticas, sociales y culturales. Se trata de la memoria del curador chicano Thomás Ybarra-Frausto de la Fundación Rockefeller de Nueva York, quien llegó a Costa Rica a impartir una conferencia cuando se inauguró en aquel entonces el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, para el Foro Ante América, 1994. El curador y crítico de arte chicano disertó sobre la cultura de Aztlán, la cual describe el Códice Boturini “de la peregrinación”, que ese pueblo emigró tras una visión chamánica de una isla centrada en la laguna donde creció la tuna, y posó el vuelo el águila con la víbora entre sus garras. (Ybarra-Frausto. Foro Ante América. MADC 1994). Para Ybarra-Frausto Aztlán extendía su territorio de California hasta Panamá, y era caminado y navegado por migraciones, tal y como persiste hoy.
Zapp insiste en la filosa contradicción:
“A pesar de los esfuerzos de Diego de Landa por ocultar la verdad, las mentiras nunca duran para siempre. Hoy día sabemos apreciar los exquisitos logros de estas civilizaciones de Abaya Yala. (Zapp 2015. P.22).
Entonces Amerrique, Abya Yalq, Aztlán, Atlántida, Duán, son cartografías que enmarcan lagos, ríos, islas, mares, volcanes, archipiélagos, y aunque Zapp Nauman refiere a una de las culturas que se asentó en el Valle Central costarricense, los huetares, implica a un nuevo retorno, luminosidad, o florecimiento para estos territorios.

Originarios guna o cuna del archipiélago San Blas, Panamá, en cuya lengua se trama Abya Yalá, o nombre originario del continente. Foto cortesía de Joaquín Murillo.

¿Amerri(s)que?
Entonces, el principal rumor de esta reflexión es el maya-Quiché, que da nombre a la serranía entre las comunidades de Juigalpa y Libertad, Departamento de Chontales Nicaragua, tierra de nacimiento del Castellón Alegría, en la tradición vernácula estas montañas separan el gran lago de Nicaragua de la costa de los misquitos, y significa “territorio donde el viento sopla”.
 
¿Duán?
Mi propuesta apoyada por el maestro Castellón, pues hemos caminado juntos esas geografías en la provincia de Cartago, que tampoco nos gusta el nombre porque solo valora la opresión romana durante las guerras púnicas, pero, y para sacar provecho a todo este burumbum, es crear un circuito para ser pedaleado en montañera, ruta que ya existe rodeada por el sistema montañoso Duán, recorriendo gran parte de los Cantones de Paraíso y Jiménez, precisamente Tucurrique, Pejibaye, el Humo, siguiendo el cauce de los ríos Tuás y Tausito que atraviesan estas montañas hasta llegar a Purisíl y Tapantí, en los distritos de Orosi y Cachí. 
Hoy en día elevó la atención y las miradas puestas en las noticias, al encontrar osamentas de un mastodonte y un perezoso gigante en la rivera de uno de los afluentes del Reventazón, entre Navarro del Muñeco y Agua Caliente, además suma que en 1943, en Cachí, hallaron otra osamenta de mastodonte, la que hoy posa en la sala de paleontología del Museo Nacional de Costa Rica. Lo documenta el geólogo autor de Historia Natural Antigua, Guillermo Alvarado, libro de la editorial Tecnológica de CR. 
Explica el origen de aquel grabado en la pared arcillosa en la vía que baja hacia Orosi, inmediaciones de Sanchirí, que, cuando niño, en las giras escolares interpretábamos como un enorme elefante (Figura 1). Reafirma que, en materia de habladurías metateóricas o pseudocientíficas, aún hay mucha tela que cortar. 


La figura inmemorial grabada en el paredón al lado de la ruta entre Paraíso y Orosi. Memoria revivida con el hallazgo, en 2026, de osamentas de un mastodonte y peresozo gigantes enterrados en el margen del río afluente del Reventazón.
 
Dorso/Reverso. Lo doble como lenguaje en arte contemporáneo descolonizador
Las MAYINCA (Maya + Inca) iniciadas en 2012, repito, por repercusión del paso por el último baktún de la temporalidad maya, que prometió florecimiento para las culturas originarias del continente; afrentan al poder neohegemónico. 
Moyo Coyazitl, heteronomio de Castellón, sólo les da vuelta a sus obras para exponer la otra cara, porque al girar reinventa robusteciendo el puente intercultural que, aunque no se lo proponga, rinde en nuevas energías que reeduquen a los demás. 
Para el maestro Coyazitl Mesoamérica es su cultura Chorotega e inspiración en los crestones de los Amerrique, centro del mundo irradiado por su natal nación en el atlas de Abya Yalá. Sus “chunches pre-post-colombinos”, están impregnados de las energías de estas culturas en la parte central del continente, y las del altiplano andino, en concomitancia con las esencias que nos enseñó el poeta-rey mexica sobre las aguas del Texcoco Nezahuálcoyotl, y el maíz de los incas (en quechua: Tawantinsuyu), irrigado por el Willcamayu, río que atraviesa el Valle Sagrado Inca, al dirigir los cultivos y surcos para dar el rostro a luz del primer y último intersticio solar, coito entre el Cosmos y Pachamama o madre dadora y parturienta de esta raza. Importa ampliar esta percepción e indagar ¿por qué no referir también a los alineamientos de las esferas de piedra del Valle del Diquís para atraer la energía del Universo hacia esta heredad en la confluencia entre el Grande de Térraba y los humedales de Sierpe en el Sur de Costa Rica?
 
¿Cómo llegar a esos estratos de la teoría del arte?
El maestro lo logra a través de vehículos contemporáneos como instalaciones y objetos del entorno, aquellos que bautizó “joyas de pobres” para la Bienal de Venecia 2011, cuando representó a Nicaragua. Usó alambres, latas, resortes, encontrados en la calle en la acepción elocuente de lo urbano y la trifulca cotidiana, reinventando la inmanencia de lo precario, mediando su pensamiento depurador, regenerador, crítico, con la misma mirada implementada en la curaduría de Mesótica II: Centroamérica re-generación, circulante por ciudades europeas, o exhibiciones de lo descolonizador de las muestras Mayinca y ÁtlÁntis´centrAmérica, montada en seis espacios de San José de Costa Rica y California, además de su gran muestra personal suya titulada Rastros, en la Sala Principal del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, 2006. O lo que expuso en la XXXIV Bienal de Sao Paulo 2023 cuando expuso estos objetos reversibles, y, que Manuel Borja cuando dirigió el Museo Reina Sofía invitó a entrar en la colección de ese museo.


Retrato de Rolando Castellón, foto LFQ. 2026.
 
MAYINCA y el desasosiego o incertidumbre
Dinero Sucio (Dirty Money) Arte contemporáneo y la visión universal fue una muestra anual con unas 15 ediciones sucesivas en diversos espacios, museos y galerías,que observa problemáticas actuales del arte originario prehispánico y el contemporáneo. Reflexiona acerca de los procesos colonizadores que aún tensan aspectos políticos, comerciales, educativos y culturales. 
Mayinca “Dinero Sucio” inauguró el 12 de octubre 2019, día de las Culturas Originarias, con dos exposiciones paralelas: la exhibición “Universal Views” en la Galería No. 2, Escuela Artes Visuales IPS Academy of Art, Indore, India, organizada por el escultor Amit Ganjoo, director de la Escuela de Indore; además de las sedes locales “Museo del Pobre & Trabajador”(MP&T), Ipís, Goicoechea, y ARTSéum, Zapote, Costa Rica. En estos escenarios locales, el tema del Dinero en el arte no es nuevo, para la Bienal de Lima 2003, Joaquín Rodríguez del Paso (1961-2016), uno de los artistas locales referentes, trató el tema del papel moneda como provocación, “One Dollar”, preocupación más que estética, tocaba el ámbito de la geo-política, enfrentando el mítico gigante del Norte, que hoy provoca tanta tensión y desafectos entre culturas milenarias, que merecen respetarse.
 
Para concluir diría que, mientras el maestro tenga vida con tanta abundancia creativa y crítica, continuaremos asimilando el carácter revoltoso y humor negro de su práctica artística. Abrirá las puertas de su estudio taller Artséum en Zapote, San José, posará su visión en los rincones de la urbe para sacar de ahí esos fetiches urbanos que son sus instalaciones, ensamblajes, esculturas, pinturas con lodos del planeta; tierra y agua, y el fuego que infunde su espíritu creativo.



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