La fotógrafa con visor de colibrí
Anayansi Orozco es una artista que hace arte en tanto camine y recorra los caminos en los campos aledaños al Cantón de Paraíso, donde reside. Pero si tratásemos de tener certeza de dónde proviene su creatividad, diría entonces que de su curiosidad, de las cosas que le intriga conocer, pues en esto no basta con ver, sino sentir para entender los universos que ella capta.
Es una exploradora que sale con su cámara dispuesta a encontrar, si no lo asumiera con esta actitud, no necesariamente la de buscar sino la de encontrar, se devolvería a la zona de confort en la que acostumbra ceder todas las personas no artistas, porque a la artista si no se propone un reto, desiste.
Los desafíos en el arte develan que no se vale desistir, nos empecinamos siempre en encontrar, pues es en ese instante que estamos ante lo antes no visto, antes no valorado, que los bríos creativos hacen erizar la piel, y un grito de júbilo emerge desde nuestra más profunda noción de existencia.
De manera que obliguémosla a andar por esos trillos de la vida, del territorio, de la cultura, del arte, por aquellos parajes donde todo es un tema, un paisaje, una poética. Hagámosla probar el elixir que chupan del fondo de las flores los colibríes, inquietos volando en todas las direcciones cósmicas, con la visión misma que tiene Anayansi para explorar lo que ve y persigue hasta las últimas consecuencias.
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