Rocío Ajún: Retejer las aguas del río
Arte textil en el espacio de la Casa de la Cultura José Figueres Ferrer, del Banco Popular, Barrio Escalante, San José, a partir del 23 de julio y hasta septiembre de 2026.
Hilar asimila la acción de “retejer” (lo que nunca acaba o no retorno), es aquello que inicia con un simple nudo y termina en superestructura, o pieza escultural de muchos módulos anudados entre sí, textil en el cual calza una carga de emocionalidad y recursos poseedores del doble juego: El significado de tramar, o revivir o ser metáfora de las experiencias humanas, talentos que nos dona la deidad parturienta y dadora que llamamos Madre Natura (“I be Tap” en lengua brünka, tejedores inmemoriales y ancestrales, etnia originaria asentada el valle del grande de Térraba y el Diquís, Sur costarricense).
Rocío Ajún manifiesta su creatividad a través de tramas de hilos y cromáticas muy naturales con el tema del agua, los bosques, tan fundamentales para la vida en tanto son elementos del planeta, de tanta importancia como es el suelo o tierra, el aire, la luz, el viento, el fuego, signos de que habitamos un planeta vivo. Su trabajo reutilizando telas y retazos de mezclilla para crear la noción de la cascada demuestra que, para llegar a ese borde de la creatividad y el riguroso trabajo textil se requiere empeño, paciencia, pero sobre todo, aunque suena trillado “amor por el arte”. Otra de sus piezas monumentales la creó para la muestra “Disrupción de los límites”, curada por Illimani de los Andes, Ixbá Salamanca y quien escribe para el museo de Guanacaste en Liberia, al celebrar en 2024 doscientos años de que la provincia de Guanacaste se anexara a Costa Rica.
La nueva propuesta
Para la presente exposición la artista (de origen tilaranense) elaboró seis esculturas textiles tituladas: Río Cañas, Río María Aguilar, Ñuri, Río Celeste, Catarata del Ángel, conformados por meandros qué como ella define: “piel de agua, u ondas concéntricas las cuales se forman al lanzar una piedrecita en una poza, o al contacto con el viento o algún proyectil que impacte la profundidad, como se dijo, rompe la tersura del agua en reposo”.
Con este elemento Rocío explora conceptos, qué, con sus propias palabras define: “libertad que no siempre significa desplazarse o expandirse. El tejido con hilos nace en la quietud, en repetir un gesto con paciencia, en decidir permanecer. Las obras de esta exposición se construyeron sin prisa, avanzando lentamente, dejando que la luz apareciera poco a poco iluminando el espacio y los materiales.
Tomar el pincel o la aguja se convierte en un acto de atención. La materia se mueve con suavidad, generando reflejos, colores y texturas que no buscan imponerse, sino acompañar. La imagen no irrumpe: aparece. Se deja ver lentamente. Primero entra por la mirada, luego se siente en el cuerpo y finalmente se queda en el corazón”. (Rocío Ajún, 2026).
Poética y lenguajes del agua
En su estado sólido, líquido o gaseoso es un elemento terrestre fundamental para la vida humana y el entorno: flora y fauna, como temática en el arte simboliza decirle al planeta, en el lenguaje holístico, cuán bello es, parecido a cuando se capta una fotografía de un árbol, el paisaje de las montañas, o las aguas marinas, se entabla un ritual en gratitud por los dones que el planeta brinda.
El Caos en tanto es abordaje al arte con los lenguajes de la naturaleza implica diversos fenómenos como el del vuelo de la mariposa, también llamado “Ley de la influencia sutil”, dice que un leve aleteo de las alas de la mariposa aquí, puede que provoque un ciclón al otro lado del planeta. Los vórtices que se forman en las corrientes de agua cuando estas son divididas por una piedra, generan pocitas de intensa paz y regeneración de las mismas aguas, el remolino las purifica, igual ocurre con el huracán cuyos vientos más feroces están en los bordes del ojo, o remolino, pero en el centro subsiste la quietud. Todos estos fenómenos atmosféricos refieren a situaciones en la vida de todas y todos en los cuales asoma la creatividad y la posibilidad de innovar o replantearse de manera diferente las estrategias de la vida.
Algunas lecturas del eterno fluir
Para el ser humano el agua no es solo importante para su hidratación cotidiana, sino para la limpieza de la piel y el cuerpo, al hacerlo al desnudo, o al nadar en las aguas de un río que fluye constantemente, como en el mar, es un contacto que nos hace renacer simbólicamente. Se recuerda la pintura de John Everett Millais de “Ophelia” renaciendo en el estanque, simbolizando los líquidos amnióticos en el vientre materno. De manera que ese contacto con el agua es fundamental para revivir, para renacer, para limpiarse de los contaminantes.
Hoy en día, la naturaleza se ha vuelto agresiva con inundaciones, deslaves, huracanes, terremotos, debido a la extracción intolerante de recursos naturales, y la contaminación de las aguas. Los pueblos originarios de este continente llamaban a la Madre Naturaleza “Pachamama”, representada con una espiral de paso continuo, o serpiente enroscada en su espiral, presta a lanzar la ponzoña cuando se le molesta o descuida como ocurre hoy.
De manera que en esta muestra de Rocío Ajún se pueden apreciar todos estos signos y sus esculturas son un canto a la Tierra, en gratitud por todo lo que nos es dado a diario.
El eterno fluir
En la muestra se aprecian signos como el de la curva y contracurva, las transparencias, los ya mencionados meandros que desde la lectura de imaginarios representan el goce juvenil, lo sensual y apasionado. Son interpretaciones que acuerpan el disfrute, la sanación y el mismo deleite corporal.
Importa recordar en este paso por los flujos del agua la noción de Heráclito de que las aguas que vemos pasar por un determinado cauce no se verán más, pues estas van al mar, inevitablemente serán absorbidas por el océano. Gibran Kahlil decía que las aguas del río tiemblan antes de llegar al mar, signo del eterno flujo, como lo es también el tiempo, que no se devuelve, puede que retornen las vicisitudes similares, pero no serán las mismas, igual ocurre con ríos que se juntan, o se separan, siempre van sin retorno al interminable océano
Todas estas figuras del lenguaje del Caos, como la deriva, conducen a la noción y signos del agua, que deben ser leídas con toda contención, pues todo lo que regenera el eterno Caos, son una misma experiencia que podemos hablar de sagrado y noción cambiante, pero que si se les pierde el respeto pueden también provocar el colapso final.
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